NOCIONES BASICAS DE LA TEORIA DEL CAOS
Se aproxima una crisis de
percepción. La complejidad del mundo ha llevado al ser humano a simplificar la realidad,
a abstraer la naturaleza para hacerla cognoscible y, tristemente, a caer en la trampa de
la dualidad. Bien y mal; objetivo y subjetivo; arriba y abajo. Pero la tendencia a
ordenarlo todo choca con la misma realidad, irregular y discontinua. Muchos científicos
ya han renunciado a la ilusión del orden para dedicarse al estudio del caos, que acepta
al mundo tal y como es: una imprevisible totalidad. A mediados de este siglo, la
evolución de la ciencia se vio alterada por una reflexión comparable a esta:
"conocemos el movimiento de los planetas, la composición de las moléculas, los
métodos para explotar la energía nuclear..., pero ignoramos por qué las cebras tienen
manchas o el motivo de que un día llueva y al siguiente haga sol". La búsqueda de
una explicación a los fenómenos naturales que observamos, complejos e irresolubles
mediante fórmulas, configuró lo que se conoce como Teoría del Caos, una disciplina que,
si bien no niega el mérito de la ciencia clásica, propone un nuevo modo de estudiar la
realidad.
Un ligero vistazo a nuestro alrededor advierte de la tendencia general al desorden: un
cristal se rompe, el agua de un vaso se derrama... nunca ocurre al revés. Pero,
contrariamente a lo que se piensa, este desorden no implica confusión. Los sistemas
caóticos se caracterizan por su adaptación al cambio y, en consecuencia, por su
estabilidad. Si tiramos una piedra a un río, su cauce no se ve afectado; no sucedería lo
mismo si el río fuera un sistema ordenado en el que cada partícula tuviera una
trayectoria fija; el orden se derrumbaría.
Las leyes del caos ofrecen una explicación para la mayoría de los fenómenos
naturales, desde el origen del Universo a la propagación de un incendio o a la evolución
de una sociedad. Entonces, ¿por qué lleva la humanidad tantos siglos sumida en el
engaño del orden? El problema parte del concepto clásico de ciencia, que exige la
capacidad para predecir de forma certera y precisa la evolución de un objeto dado.
Descartes aseguraba que si se fabricara una máquina tan potente que conociera la
posición de todas las partículas y que utilizara las leyes de Newton para saber su
evolución futura se podría predecir cualquier cosa del Universo. Esta afirmación, tan
reduccionista como audaz, ilustra la euforia científica tras el descubrimiento de Neptuno
gracias a las leyes de gravitación de Newton. Un hito científico que impuso el orden, el
determinismo y la predicción en la labor investigadora y limitó los objetivos a los
fenómenos que coincidieran con el patrón previo. Lo demás (turbulencias,
irregularidades, etcétera) quedó relegado a la categoría de ruido, cuando ese ruido
abarcaba la mayoría de lo observable. Los físicos se dedicaron - y se dedican - a
descomponer sistemas complejos corrigiendo lo que no cuadraba con la esperanza de que las
pequeñas oscilaciones no afectaran al resultado. Nada más lejos de la realidad.


Caro dijo
Guau, que èsto de pasar por acà ya veo me va a insumir muuucho tiempo de lectura, de la buena eh, que no es una queja ja ja, pero necesito tiempo, super interesante todo le voy a leer.
Gracias por invitarme.
Caro.
23 Julio 2007 | 02:02 PM